Tú has tocado el cielo y el infierno, pero no lo sabes.

Para mi, parte del cielo esta aquí, en la tierra y se parce mucho a la anticipación.

Pero también el infierno esta aquí, y se parece mucho a la improvisación. Una de las primeras veces que lo sentí (y lo entendí) fue en la universidad, la causa: no me preparé. No dominaba el tema, no había leído acerca de las ventajas del TLC para nuestro México, si es que llegábamos a firmarlo. El gobierno de mi país estaba iniciando los estudios para llegar a semejante acuerdo comercial.

Era la clase de economía, era mi tercer semestre. Gracias a Dios, el tiempo se acabó y yo pude prepararme para seguir con la exposición una semana después. Pero en ese día, ese momento fue un de los muchos en mi vida en que he sufrido por no haberme anticipado a lo que venía.

Cada vez que experimento esa sensación, me parece que toco un pedacito del infierno, podría parecer exagerado, pero después de eso, durante mi vida, cada vez que me toma por sorpresa un evento que me trae consigo algún problema por no haberlo previsto, genera en mí el mismo sentimiento. Es una sensación terrible, muy mal plan, y lo peor, derivada de asuntos triviales que a veces pude haber evitado con tan solo un poco de anticipación.

Seguramente tú has sentido lo mismo, ejemplos sobran: estudiar para el examen al último minuto, pagar la luz el último día, o la tarjeta de crédito, o la entrega del proyecto, o comprar el regalo el mismo día de las madres tan sólo unas horas antes. No poder atender a una cita por no salir a tiempo, con un cliente, con tus hijos, o con tu esposa o con tu novia o con tu jefe. Es terrible por que la angustia ciega la realidad, y quizás las consecuencias no sean tan graves (o quizás sí), pero saber que no hemos tomado las precauciones, que no nos anticipamos, hace que se sienta peor de lo que puede ser en realidad.

El infierno es la improvisación, el cielo es la anticipación.

En cambio el cielo es increíble. Amo el cielo. El cielo es la anticipación, es prever lo que viene. Mientras el infierno es la improvisación, es reaccionar a un hecho, es estar esperando a ver qué pasa mientras no hacemos nada, reaccionando a todo, saliendo por la mañana con los dedos cruzados esperando que nos vaya bien y sin plan alguno, el cielo es todo lo contrario, es actuar antes de que suceda, previendo las posibilidades y resolviendo con antelación lo que se viene, es llegar a una cita media hora antes en lugar de llegar tarde, es tener el dinero para el pago de la renta una semana antes de que llegue el casero a cobrar, es tener el pago de la tarjeta de crédito quince días antes de su vencimiento, es llegar a la junta preparados, es llegar a la clase con todo el material ya listo desde una semana antes y con el dominio del tema como un experto, es sorprender a la audiencia con nuestros conocimientos, nuestro estudio y nuestras propuestas basadas en el tiempo dedicado como ningún otro exponente lo haría. Ese es el cielo.

Seguramente has estado en el cielo o en el infierno, en el mismísimo planeta Tierra, y es que en verdad no hay que esperar a morir para conocerlos, sólo hay que anticiparse y prever lo que se viene, o dejar a la decidía, a la suerte y a que nos brinquen los problemas como palomitas de maíz por no haber actuado a tiempo ante las tareas que sabemos debemos cumplir.

Se que es un tema de controversia y que se ha escrito mucho sobre el, pero no basta con salir por la mañana de tu casa decretando y con esperanza de que sea un buen día, si no hay preparación de por medio, si no estudiamos el tema o la junta, a las personas no les va bien por que tienen esperanza, les va bien por que tienen preparación, claro que la esperanza es buena, por que abre una ventana, pero la preparación, el estar listos y anticipando todas las posibilidades abre muchas ventanas, de hecho deja poca oscuridad, te das  seguridad y la transmites a donde quiera que vayas.

Aquí tres puntos fundamentales para vivir con alegría y serenidad:

1) Anticipación

Hay muchas cosas que sabemos que vienen y que no queremos enfrentar, pero evadir no sirve de nada. Estudia la situación, se objetivo y enfréntala antes de que sea tarde.

 

2)  Nunca negar la realidad

Por difícil o dolorosa que sea, la realidad siempre nos alcanza y habrá que enfrentarla, por eso, vale más quitar la venda de los ojos y reconocer que viene una circunstancia adversa y prepararse para afrontarla, que negarla y esperar a que las reacciones de la misma tengan terribles consecuencias y a veces, irreparables.

 

3) Procurar tocar el cielo

Es buscar buenos momentos, buenas oportunidades, crear  posibilidades aprovechando el tiempo en cosas constructivas, en acciones que nos lleven a realizar nuestros sueños, y no desperdiciar la vida en reaccionar a componer errores y arreglando problemas derivados de salir a la calle por las mañanas con tan sólo el decreto de que “hoy será un extraordinario día,” cruzando los dedos y dejar todo al universo, sin tener un plan de acción anticipado.

 

Recuerda: El cielo es la anticipación, el infierno es la improvisación.

Gustavo Hoyos Godoy

 

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